Cuidar un jardín ayuda a escribir. Mirar por la ventana ayuda a escribir. Viajar a un sitio en el que no se ha estado antes ayuda a escribir. Conducir por la ruta un día de verano ayuda a escribir. Escuchar a Miguel Bosé, a veces, ayuda a escribir. Ducharse un día de semana a las cuatro de la tarde, ayuda a escribir. Ir al cine un día de semana a las dos de la tarde, ayuda a escribir. No tener nada que hacer no ayuda a escribir. Estar un poco infeliz, a veces, ayuda a escribir. Leila Guerreiro - Zona de obras